Middle East Development, con sede en Dubai y propiedad de los Bin Laden, construirá el primer puente sobre el mar Rojo que unirá Yibuti y Yemen. El proyecto, que incluye la creación de dos ciudades a ambos lados, está valorado en 129.000 millones de euros. La familia Bin Laden sobrelleva desde 2001 la mala fama de uno de sus miembros, Osama Bin Laden, el terrorista más buscado del planerta. Middle East Development está controlada por Tarek Mohammed Bin Laden, hermano del presunto cerebro de los atentados del 11-S. El puente tendrá una longitud de 28,5 kilómetros. No sólo permitirá el paso de vehículos y trenes, también servirá para transportar gas natural y agua. El presupuesto estimado es de 9.000 millones de euros. Se construirá en varias fases durante un plazo no menor a 15 años. La empresa de los Bin Laden aportará unos 6.500 millones de euros para el puente; el resto deberá salir de otros inversores privados. Algunas compañías como las estadounidenses Bechtel y Hewlett-Packard, la sueca Ericsson y la francesa Veolia Environnement han mostrado interés. El hermano de Osama Bin Laden quiere promover además la construcción a ambos lados del puente de dos ciudades, una para cinco millones de habitantes en Yemen y otra para 1,5 millones en Yibuti, que incluirán zonas comerciales, de entretenimiento y turismo. Se estima la creación de un millón de puestos de trabajo en una de las zonas más pobres del Tercer Mundo.
El patriarca de la dinastía, Mohammed Bin Laden (muerto en 1967), llegó a Arabia Saudí antes de la Gran Guerra desde Yemen. Pronto trabó relación con el futuro rey Saud, que le otorgó el monopolio de la construcción de mezquitas en el reino. El grupo Binladin es hoy un conglomerado global de empresas con ingresos superiores a los 3.200 millones de euros y acciones en algunas empresas punteras de Estados Unidos.

