
Sala de superordenadores Blue Gene, de IBM /Foto: Público
Las supercomputadoras, hasta un millón de veces más rápidas que los ordenadores de sobremesa, son productos imprescindibles en los laboratorios y universidades de EE UU, Japón y Europa. Pero ahora ha llegado el turno de China e India, que los necesitan para procesar el grafismo de una película o buscar petróleo. En la última lista de los 500 ordenadores más rápidos del mundo (17 de noviembre 2008), China ocupaba el décimo puesto. India, por su parte, tenía la decimotercera máquina más rápida, con lo que ganaba a Japón, líder durante mucho tiempo. Y es que China afirma tener 15 de los 500 ordenadores más rápidos, lo que la convierte en el país con más supercomputadoras fuera de Estados Unidos, Japón y Europa. La presencia de superordenadores en países emergentes dice mucho de sus crecientes ambiciones nacionales, al igual que el estado de la ciencia y de las empresas. Jack Dongarra (Universidad de Tennessee), es el responsable del Top500, la lista oficial de los superordenadores más rápidos. La inmensa mayoría de las supercomputadoras las construyen IBM y Hewlett-Packard. Pero el mejor sistema de China, situado en el Centro de Superordenadores de Shanghai, lo construyó el fabricante chino Dawning. La capacidad que tienen estas máquinas de simular experimentos, explosiones y el clima las convierten en un elemento crucial en una época en la que los descubrimientos científicos a menudo se hacen manipulando grandes bases de datos y no realizando experimentos físicos. La brusca bajada del precio de estos ordenadores rápidos hace que sean más atractivos para las empresas, que los emplean para usos que habrían resultado poco prácticos hace sólo unos años. Hasta ahora, las máquinas más rápidas de China han pertenecido a The9, un creador de videojuegos que posee los derechos locales de distribución de la franquicia World of Warcraft de Blizzard Entertainment.
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