La revista PNAS publica en su número de septiembre un artículo en el que un grupo de investigadores asegura que las conexiones sinápticas (estructuras especializadas que comunican entre sí las neuronas) en el neocórtex temporal masculino son un 30 por ciento más numerosas que en el caso de las mujeres. En esta zona, relacionada con ciertos procesos emocionales y de índole social, puede residir la capacidad del ser humano para suponer o anticipar las reacciones de los demás a hechos futuros. “Esto no significa que las mujeres sean menos inteligentes, simplemente que ese área del cerebro es diferente entre sexos», ha señalado Javier DeFelipe, coautor de la investigación y miembro del Instituto Cajal (CSIC). Para comprender cómo los circuitos neuronales contribuyen en la organización de la corteza cerebral necesitaríamos un detallado análisis estructural de las conexiones neuronales, algo de lo que no se dispone aún. Diversos estudios han demostrado que características como el peso o la densidad de las conexiones cerebrales no son determinantes en el desarrollo intelectual del individuo. «No hay un cerebro bueno para todo. Hay genios para la música o el arte que son un desastre en otros ámbitos», explica el neurocientífico del CSIC.Casi por casualidad
El descubrimiento tuvo un origen fortuito: «Estábamos analizando las diferencias entre el cerebro de los animales y el del ser humano, -relata DeFelipe- hasta que reparamos en que las desigualdades sinápticas en el neocórtex temporal eran muy significativas entre géneros». Otras magnitudes analizadas, como el grosor de la corteza o el número de vasos sanguíneos, no resaltaron disparidades apreciables. La investigación se llevó a cabo sobre ocho biopsias, cuatro de cada sexo, procedentes de pacientes aquejados de epilepsia. DeFelipe cree que «las mujeres seguramente tengan más densidad de sinapsis en otras regiones corticales» y que no se tendrá una visión de conjunto hasta que no se hayan realizado nuevas investigaciones. Para este tipo de estudios se precisa de tejido cerebral en buen estado, ya que las conexiones sinápticas se deterioran rápidamente tras la muerte. Algunos artículos han evidenciado que, a simple vista, el dimorfismo sexual en el cerebro se manifiesta en ciertas regiones corticales, en el sistema paralímbico y en la densidad de la materia gris en los lóbulos parietales. Lamentablemente, la dificultad de acceso al tejido cerebral supone una barrera a la investigación a escala microscópica. Esta circunstancia limita cualquier conclusión derivada del trabajo ya que «sólo hemos investigado la parte anterior del lóbulo temporal y el cerebro tiene una estructura heterogénea», matizan desde el CSIC.
¿Sólo en humanos?
A la espera de que posteriores investigaciones esclarezcan el panorama, parece que otros mamíferos no acusan este fenómeno. Y es que, este mismo año, un equipo científico del Colegio de Medicina de Boston publicaba una investigación en Neuroscience en la que sostenía que la densidad sináptica del cerebro entre monos de distinto sexo era igual.
Escrito por Emilio Luque