
Joseph Louis Proust (Angers, 1754- id. 1826), químico francés. Su padre era farmacéutico, hecho que le permitió iniciarse en el oficio al tiempo que cursaba sus estudios en el Colegio de los Oratorianos. En 1774 se traslada a París para proseguir su formación. Allí conoció a Rouelle y a Lavoisier. Dos años después accedió por oposición a puesto de primer farmacéutico del Hospital de la Salpétrière. Más tarde ingresó en el Real Seminario Patriótico de Vergara, donde impartió clases de química. Regresó de nuevo a París y mantuvo una estrecha relación con François Pilâtre de Rozier. Con éste trabajó en algunos estudios sobre aerostática, aunque no se arriesgó a cruzar el Canal de la Mancha desanimado por la poca fiabilidad que indicaban los estudios químicos que había realizado previamente. A mediados de la década de los ochenta vuelve a instalarse en España para impartir clases en el Real Colegio de Artillería de Segovia de química y metalurgia. Su siguiente destino fue Madrid, donde entró a trabajar en un laboratorio de química. Durante estos años investigó con total libertad los temas que mayor interés le ofrecían bajo la protección de Carlos IV. Regresó a Francia en 1808 por circunstancias personales y vivió retirado el resto de su vida. A pesar de sus deseos de regresar, el estallido de la guerra impidió su vuelta a España. Estableció su residencia en Croan y pudo vivir gracias a una pensión concedida por Louis XVIII.
Aportaciones
Su ley de las proporciones definidas establece que los elementos de un compuesto están todos presentes en una proporción fija en masa, independientemente de cómo se prepare el compuesto. Proust incluyó la ley en un ensayo que publicó en 1794. Este precepto era totalmente contrario al postulado de Berthollet, que sostenía que cada compuesto tenía una composición distinta. No obstante, Proust pudo rebatir esta teoría al comprobar que Berthollet partía de mezclas químicas. John Dalton se inspiró en esta teoría. La llamada ley Proust no fue aceptada totalmente hasta que el químico sueco Jöns Jakob Berzelius la apoyó en 1811. Proust también descubrió el azúcar de uva, lo que hoy se denomina glucosa. En 1816 fue elegido miembro de la Academia Francesa de Ciencias. De sus publicaciones hay que destacar: “Investigaciones sobre el Azul de Prusia”, “Compendio de diferentes observaciones de Química”, “Mémoire sur le sucre des raisins”, y “Essai sur une des causes qui peuvent amener la formation du calcul”. Proust, con Cristiano Herrgen, Antonio José Cavanilles y Domingo Fernández, intervino en la realización de los Anales de Ciencias Naturales.
Escrito por Emilio Luque